Repite lo que dicen sus libros. El mes que el formulario sale mal, el problema empezó semanas antes, cuando una venta se registró a mano y otra no se registró.
El Formulario 29 es la declaración mensual con la que una empresa le rinde al SII el IVA del mes: lo que cobró en sus ventas, lo que pagó en sus compras, y la diferencia entre los dos. Se presenta en el sitio del SII.
Las cifras no se inventan en el formulario. Salen de dos registros que la empresa ya debería tener escritos: lo que vendió y lo que compró, documento por documento.
Los plazos, los códigos y los casos particulares los fija el SII y cambian. Esta página explica de dónde salen las cifras, no cómo se tributa: eso lo ve su contador.
Cada factura emitida en el mes aporta el IVA que usted le cobró a su cliente. Es plata que pasó por su caja y no es suya.
Cada factura recibida aporta el IVA que usted pagó a sus proveedores, y que se descuenta de lo anterior.
Si cobró más de lo que pagó, la diferencia se entera. Si pagó más, queda a favor para el mes siguiente.
Casi nunca por no saber sumar. Por el camino que recorre el dato antes de llegar ahí.
En una pyme que cotiza a mano, una venta se escribe tres veces: en el presupuesto que se le mandó al cliente, en la factura que se emitió después, y en la planilla que alguien junta a fin de mes para el contador. Tres copias del mismo número, escritas en tres momentos distintos por personas distintas.
Basta que una no se haya copiado —la cotización que se cerró por teléfono, la factura que se emitió el viernes— para que el libro quede incompleto. El formulario entonces declara menos de lo que se vendió, y eso se descubre tarde y con intereses.
En Cotigestión no hay una etapa de «juntar los papeles del mes», porque no hay papeles sueltos: la misma venta que el chatbot cotizó es la que emite la factura y la que escribe su asiento contable. Un asiento descuadrado no se puede guardar, y eso se comprueba en el servidor y otra vez en la base de datos.
A fin de mes los libros de compras y de ventas ya están escritos, porque se fueron escribiendo con cada operación. Se exportan en el formato que pide el SII y su contador los revisa.
Eso no reemplaza a su contador ni declara por usted. Lo que hace es que cuando llegue el momento de declarar, las cifras ya estén y nadie tenga que acordarse de nada.