Cotigestión

Preguntas

Las siete que nos hacen siempre.

¿Tengo que cambiar mi forma de trabajar?

No. El catálogo se sube como el Excel que ya tiene. El presupuesto sale con el formato de los que usted manda hoy: se sube uno y se copia el membrete y las condiciones.

¿Y si el chatbot entiende mal?

Va a pasar. Las conversaciones quedan a la vista, con qué entendió en cada turno, y se corrige desde el teléfono en dos toques. La próxima vez lo entiende bien.

¿Sirve para servicios?

Sí. Un servicio puede tener una fórmula —metros cuadrados por un valor, más un mínimo— y el chatbot pregunta los datos que faltan antes de cotizar.

¿La contabilidad la puede revisar mi contador?

Sí, y es la idea. Los libros se exportan en el formato que pide el SII. La partida doble se comprueba en el servidor y en la base: un asiento descuadrado no se puede escribir.

¿Qué pasa cuando se terminan las dos semanas de prueba?

Nada se cierra y nada se borra. La cuenta pasa al plan gratis —50 cotizaciones al mes— con su catálogo, su contabilidad y su número de WhatsApp intactos. No pedimos tarjeta para empezar, así que no hay ningún cobro que se active solo el día 15.

¿Qué pasa si dejo de pagar?

El chatbot no se apaga. Hay una semana de gracia y después vuelve al plan gratis, con los topes chicos. Sus datos no se borran.

¿Mis precios los ve alguien más?

No. Cada empresa está aislada por políticas de la base de datos, no por un filtro en el código. Ni un error de programación puede traer el catálogo de otra empresa.

¿Lo vemos con su catálogo?

Mándenos su lista de precios y le mostramos el chatbot cotizando con ella.